Eru Ilúvatar
El Uno, Padre de Todo • Deidad Única
auto_awesome El Origen de la Conciencia
En el principio, antes de que el Tiempo tuviera medida y el Espacio forma, existía Eru, el Uno, a quien en la lengua de los Elfos llaman Ilúvatar. Moraba solo en los Salones Intemporales, en medio del Vacío Absoluto, pero Su pensamiento no era inactivo. De Su propia conciencia creó a los Ainur, los Santos, que fueron los vástagos de Su pensamiento, y estaban con Él antes de que nada más fuera creado.
architecture El Arquitecto del Destino
A través de los temas musicales propuestos por Ilúvatar, los Ainur cantaron en una armonía sublime. Sin embargo, cuando Melkor intentó entrelazar su propia discordia, Eru no lo detuvo con violencia, sino que introdujo nuevos temas que absorbieron la rebeldía del Ainu, convirtiendo la disonancia en una parte esencial de un diseño más glorioso y complejo. Nada puede existir fuera de Su voluntad definitiva.
“Y tú, Melkor, verás que ningún tema puede ser interpretado que no tenga su fuente última en mí, ni nadie puede alterar la música a mi pesar.”
groups Padre de los Hijos
Los Primeros Nacidos y los Seguidores —Elfos y Hombres— fueron concebidos únicamente por Eru en el Tercer Tema de la Gran Música. Los Ainur no participaron en su creación, por lo que son llamados los Hijos de Ilúvatar. A los Elfos les otorgó la longevidad y el amor por la belleza de Arda, mientras que a los Hombres les concedió el Don de la Mortalidad, permitiéndoles trascender los círculos del mundo.
El Todo Eru Ilúvatar
Creador del Universo
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brightness_high
Raza
Deidad Suprema
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Instrumento
La Llama Impercedera
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all_inclusive
Estado
Eterno
Hechos Memorables
La Corrección de la Discordia
Cada nota desafinada de Melkor fue incorporada por Eru en un diseño superior, demostrando que incluso el mal sirve a un propósito final más glorioso.
La Visión de Arda
Mostró a los Ainur una visión de la historia del mundo antes de que existiera, despertando en ellos el deseo de entrar en Eä para realizarla.
La Creación de Eä
Con una sola palabra, transformó el pensamiento en realidad física, situando la Llama Impercedera en el corazón del mundo recién nacido.